Usos Tradicionales de la Palma Canaria

Usos Tradicionales de la Palma Canaria

LA DESAPARICIÓN DE LOS OFICIOS Y LOS SABERES ASOCIADOS

Macarena Murcia Suárez – Fedac

La sociedad contemporánea está viviendo la progresiva desaparición de los oficios y usos tradicionales que caracterizaron la existencia socioeconómica de épocas pasadas como consecuencia de su perdida de funcionalidad. Este hecho conduce irremediablemente hacia la total desaparición de toda la tecnología y cultura material e inmaterial asociada a los oficios (procesos de producción, herramientas, productos, terminología, etc.). Esta situación, desde el punto de vista antropológico, histórico y científico, se agrava si tenemos en cuenta la escasez de documentación sobre cualquier faceta relacionada con dichas actividades, pudiendo provocar que en un futuro inmediato sea prácticamente imposible comprender el papel que jugó la artesanía en la sociedad tradicional, así como el significado de los distintos objetos y piezas que ya hoy forman parte de los museos etnográficos. Los oficios tradicionales son actividades resultantes de una sociedad y de una economía determinadas, pues su producción estaba dirigida a cubrir unas necesidades muy precisas que demandaban sectores concretos de la población. La desaparición progresiva de algunos de estos sectores o su transformación ha determinado que la demanda decaiga y por consiguiente que entren en decadencia, hasta su desaparición, las actividades tradicionales productoras. Los oficios tradicionales forman parte del patrimonio etnográfico y de nuestro acervo cultural acumulado a lo largo de siglos de tradiciones y herencias de generación tras generación. La cultura material de un pueblo, los bienes materiales e inmateriales, no solamente son vestigios de anteriores modos de vida que deben ser conservados como patrimonio etnológico para que permanezcan en la memoria colectiva, sino que además son los elementos que permiten construir la identidad de dicha sociedad. Estamos viviendo actualmente el umbral que nos separa definitivamente de aquellos tiempos. Quedan los relictos a punto de extinguirse y con ellos los conocimientos asociados, y por ello debemos poner los medios, por una parte, para evitar que estos oficios queden en el olvido, y por otra para revitalizarlos hasta más allá del límite de la viabilidad. Hasta hace muy pocas décadas, mediados de la pasada centuria, la mayor parte de la población del archipiélago canario vivía fundamentalmente en un medio rural, basando su economía en la agricultura, la pesca y el pastoreo. Al mismo tiempo, prácticamente en casi todos estos asentamientos poblacionales se desarrollaba paralelamente una serie de actividades de producción, no agropecuarias, llevadas a cabo en buena parte por los propios campesinos, jornaleros o propietarios de pequeñas explotaciones, que proporcionaba a dicho contingente el necesario e irrenunciable autoabastecimiento de útiles, aperos agrícolas, herramientas, ajuar doméstico, etc., relacionados directamente con este mundo rural. Este tipo de labores artesanas, que podemos catalogar como tradicionales (pues han permanecido hasta la actualidad sin apenas experimentar transformaciones sustanciales), surge en su mayoría tras la colonización de las islas. Los nuevos pobladores traen desde la Península Ibérica , así como de otras partes de Europa, sus conocimientos técnicos en cantería, carpintería, tejeduría, hilado, zapatería, sombrerería, herrería, latonería, etc. Aunque pudiera parecer lo contrario, muy pocas actividades fueron heredadas de los aborígenes, y las que lo fueron, rápidamente convergieron en un proceso de fusión con las nuevas prácticas venidas de fuera, como sucedió con la cestería (de juncos, palmas y aneas), la zurronería, la alfarería, etc., que conservaron las técnicas vernáculas pero modificaron la tipología de las piezas, ya que debían adecuarse a las necesidades de la emergente y nueva sociedad. Con el paso de los primeros tiempos, estos oficios tradicionales fueron poco a poco experimentando cambios singulares como resultado de la constante acomodación al entorno insular y a las actividades sociales y económicas que se iban desarrollando en las islas, divergiendo de manera progresiva de sus homónimas continentales (en el uso de las materias primas, terminología, productos resultantes, etc.).

USOS TRADICIONALES

Aider La Gomera, Juan Montesinos, Gerardo Mesa Noda y Eduardo Frqnquiz.

La distribución de la palma canaria no se puede entender si no se tiene en cuenta la cantidad ingente de usos y utilidades que los habitantes de las islas importaron, descubrieron o aprendieron. Desde la raíz hasta el cogollo, el isleño fue bautizando, trabajando y aprovechando todos los recursos que esta planta ofrecía. La variedad de usos y aprovechamientos de la palmera y la relativa sofisticación de estas técnicas nos obligan a pensar en una auténtica cultura. Milagrosamente este conjunto de prácticas ha pervivido en La Gomera con el paso de los siglos desde mucho antes de la Conquista. Estas prácticas eran comunes al resto de las islas, aunque en la actualidad han desaparecido casi por completo. De la palmera se aprovecha asombrosamente todo, desde el tronco hasta las hojas, desde su savia hasta sus frutos. Su cultivo constituye un modelo de ingenio popular antiguo, una muestra de hasta donde pueden llegar a utilizarse los recursos aunque estos sean escasos. La diversidad de aplicaciones nos ayuda a comprender la importancia que la palmera ha tenido y tiene.

usos_graLas hojas o Pencas: Es otro de los materiales de más valor que dona la palma. Han sido fundamentales para la supervivencia de los ganados de la isla al ser utilizadas para su alimentación, siendo aún hoy en día un magnifico complemento alimenticio para el ganado.

Los foliolos, deshojados de las pencas, escogidos y trenzados, son el elemento fundamental en la fabricación de multitud de enseres domésticos: en la confección de esteras y mamparas, en la confección de sombreros y escobas para barrer; en la confección de empleitas, para hacer el queso, o en la confección de patacones (embalaje para el pescado).

usos2_gra

 usos4_grausos5_gra

usos7_gra

 usos6_grausos8_gra

El Palmito: Los palmitos, es decir las pencas más jóvenes y tiernas situadas en la parte apical de la palma, son trabajados y trenzados para ser empleados durante el Domingo de Ramos y otras las celebraciones religiosas.

usos9_graEl Pírgano o Pírguan: Es la penca ripiada, es decir, el palo donde se insertan los foliolos que componen la penca. Ha sido tradicionalmente una de las riquezas de la palma. Una de las utilizaciones más comunes es la fabricación de distintos tipos de cestos. También en la realización de construcciones relacionadas con la agricultura los pírguanes jugaron un papel fundamental (en cercas, liños o en la confección de parrales) o en las construcciones humanas (en los tejados, al construirlos, sirviendo para sujetar las tejas, clavados o atados perpendicularmente a las ticeras).

Por supuesto, es destacable su uso como combustible. Además ha tenido otros usos como: la confección del juercan, utensiliohecho para remover el grano al tostarlo en el proceso de la elaboración del gofio, consistente en un pirguan con trapos amarrados en un extremo; como palo de escoba de barrer; o como una peculiar caña de pescar (en Cuevas Blancas cazaban la cría de los pardelos con un anzuelo amarrado a la punta de un pírguan).

usos10_graYURI MILLARES
Antiguamente casi todas las mujeres de Acusa (Gran Canaria) trabajaban la hoja de palma y, en el caso de las escobas, amarraban el puño con tomisa: soga hecha de la propia palma trenzada, de ramos tiernos del centro. Aventino emplea hoy soga o hilo de pita.

1. De la cintura al pie
Aventino coge un trozo de hilo y, con la pierna estirada, ata un extremo en su zapato derecho, amarrando el otro extremo en su cintura. Sobre el hilo va colocando puyas, que cuelgan hacia el interior de su pierna.

2. Enrollar hacia el pie
Cuando ha cubierto el hilo con puyas desde el zapato al muslo, comienza a enrollar el hilo en dirección al pie. Al terminar, lo ata todo fuerte.

usos11_gra3. El hacha empareja
Sobre una base de tronco de árbol apoya las puyas atadas y empareja la futura escoba a golpes de hacha: primero cortando lo que sobra por arriba.

4. El puño
Introduce un puño de hojitas de palma muy blancas por la parte de arriba para hacer el puño, que ata fuertemente. Empareja ahora con el hacha por debajo y le clava el pírgano, a modo de palo de la escoba.

El Talahague, Talahague o Talahaque: base de las hojas que incluye el pecíolo, es decir, la parte espinosa trasera que queda una vez cortadas las hojas grandes conocidas también por pencas, se emplea como leña para tostar gofio o cocinar. En lugares como Tazo y Cubaba se utilizó este combustible en la elaboración de la miel de palma.

usos12_gra

usos13_gra

usos14_gra usos15_gra

Otra aplicación menos extendida es la de construcción de cercas espinosas para evitar el paso de animales de una finca a otra. Ha tenido además otros usos, ya que con el talajague se construían juguetes (barcos, animales, etc.) o los tapones de las barricas y de los garrafones.

Arropón ó Jarropón constituye una maraña de fibra vegetal de color marrón que forman un forro al retirar el talajague. Se usaba normalmente como recubrimiento interior de jardineras y helecheras con el fin de conservar la humedad del tiesto, también se usó en el empaquetado de racimos de plátanos para la exportación, lavado como relleno en los colchones y como cama de los animales como materia orgánica para la confección de estiércol.

usos16_gra usos17_graEl Tronco: también es recuperado en muchas aplicaciones.

Se construyen a partir de él pesebres y colmenas; prácticamente todas las colmenas de la isla se han construido a partir de los troncos de palmera. Su enorme resistencia a los elementos lo convierten en un excelente material en construcción: en todas las islas se empleaba como techumbre y es frecuente verlos adosados como material de revestimiento en algunos caseríos o bien como base en muros de contención, e incluso en la fabricación de linderos.

usos18_graLas Raíces: se machacaban extrayendo fibras. Estas fibras eran torcidas a mano con la finalidad de construir sogas, que unidas laboriosamente constituían el material base para la elaboración de las suelas de alpargatas (calzado popular).

La Palanqueta: La palanqueta es el pedúnculo de la escoba de palma (inflorescencia femenina) y era utilizada principalmente para hacer juguetes. Con la corteza rojiza, coriácea y maleable son ribeteadas tradicionalmente las cestas de caña.

La Escoba y Las Varas: La escoba es la inflorescencia femenina y las varas, las ramillas que la componen. La escoba se emplea aún en la actualidad para barrer suelos rústicos y rugosos (empedrados o carreteras) o como antorcha en las matanzas tradicionales de cochino (para eliminar las cerdas). Las escobas de las palmas macho (mucho más pequeñas y enclenques que las femeninas) eran utilizadas como antorchas durante la castración de las colmenas.

Las varas de escoba eran utilizadas en la fabricación de pequeñas cestas y como instrumento de castigo.

Las Támaras o Támbaras o Gamames: Los dátiles de la palma canaria son más ovoidales y mucho más pequeños que los dátiles de la palma datilera, con mucho hueso (cuesco) y muy poca carne. Fueron y son utilizados como alimento de los animales, especialmente de los cochinos. Sin embargo, fueron comidos por los habitantes de la isla en épocas de escasez, tanto maduros y crudos, como verdes y guisados con sal (gamames). También hay relatos que se obtenía una harina, tras la molienda de la támara, realizando una papilla que se le daba como alimento a los niños.

usos21_graLa Savia: Es sin duda el recurso obtenido de la palma más valorado en la actualidad, y su obtención el exponente más genuino de la cultura de la palma, una práctica muy antigua que se ha conservado en la isla y que conecta con las culturas del Norte de África. Para obtener esta savia, el guarapo, la palma no se corta: se sangra en la parte apical. [“Yo no sé de qué manera // el primitivo inventó // y en que forma le sacó // el guarapo a la palmera.” (cantar popular)]. El guarapo como tal es utilizado como refresco, tanto solo, como combinado con bebidas alcohólicas. En épocas de necesidad y escasez era consumido, tras una ligera cocción, como alimento mezclándolo con gofio: [“Hoy no, hoy lo pasan de guarapo a miel pero en aquellos años por los 30 o 40, como faltaban alimentos, faltaba comida, se echaba el guarapo al fuego y llegaba a un punto que decían, ya está arropado, no era guarapo ni era miel todavía le llamaban arropado, guarapo arropado y entonces se comía con gofio…” (Información de José Antonio Aguilar, Taguluche, Valle Gran Rey)].

Juan Montesino Barrera
Extraído de Naturaleza Canaria (publicado por El Día 1993)

usos22_graLa obtención del guarapo está asistida por una técnica muy sofisticada que revela profundos conocimientos que se han ido acumulando a lo largo de los siglos, una técnica única que garantiza la supervivencia de la palmera. Una palmera se puede hacer guarapera en distintas épocas en función del sitio donde esté. Siempre se debe empezar después de las lluvias y el frío (generalmente entre enero y marzo).

Una vez seleccionada la palma se clavan con habilidad unas estacas de madera y se excavan unos huecos que forman una especie de escalera hasta el cogollo. Después se procede al descogollado, que consiste en eliminar el cogollo de hojas apicales dejando al descubierto el meristemo apical del tallo.

La herramienta más indicada para el descogollado es la hachuela, utilizándose un formón en la parte blanda, que requiere un trabajo más delicado. A los 18 ó 20 días del descogollado se hace un primer rebaje hasta llegar a anchura máxima de la corona de hojas, quedando al descubierto una parte blanda conocida como «la cabeza». En este momento ya se tiene dispuesta la palma para producir guarapo.

El guarapo es una mezcla de savia bruta y elaborada que mana de la cabeza o calva, muy dulce y con un sabor peculiar, para algunos insuperable. Los cortes de rebaje deben quedar inclinados hacia el exterior para poder recoger la savia según vaya manando. Unos pequeños canales circundantes y dirigidos hacia la parte más baja confluyen en una canal, hecha de caña, que facilita la salida al recipiente receptor.

Este último debe tener una capacidad tal, que el guarapo sangrado durante la noche no se pierda y, además, debe estar preparado para poderlo atar a las pencas (en el lado contrario por el que se accede al cogollo), asegurando una comunicación estable con canaleta. Finalizadas las labores de acondicionamiento se procede al curado de la palma.

El curado consiste en el corte de una delgada lámina de la calva, para descubrir tejido vivo y provocar la salida de la savia. Este corte debe ser muy fino porque, de lo contrario, se reduciría rápidamente la calva y moriría la palma al morir el meristemo. El curado siempre se realiza al atardecer, evitando el sol directo y los vientos calientes que aceleran el proceso de cristalización de la savia. En las primeras horas es cuando la palma sangra en abundancia, debilitándose el flujo a medida que la savia se espesa.

El guarapo se recoge en las primeras horas de la mañana siguiente, antes de que el calor del día pueda disparar el proceso de fermentación de la savia.

Con este proceso, una palma produce normalmente hasta 12 litros de guarapo en los primeros meses del curado, dependiendo esta cantidad de su situación, vigor y frondosidad: «la palma es como la res; la que está gorda da leche, la que está frondosa da guarapo».

El curado se realiza todas las tardes y puede durar entre 7 meses. La producción disminuye según avanza el verano llegando a 4 ó 5 litros en julio y agosto. En el último mes disminuye el trabajo de la cura, es en este momento cuando mayor peligro corre la palma dependiendo de lo profundo que haya sido el curado. Algunas personas aseguran la palma dejando sin curar el cogollito central, que contiene el meristemo a partir de la primera mitad del proceso (abril—mayo).

Desde que se abandona la práctica comienza a formarse un nuevo cogollo que originará la nueva corona de hojas de la palmera. Al cabo de cuatro o cinco años logrará crecer algo más de medio metro y estará dispuesta de nuevo para extraer el dulce néctar.

En el tronco queda un estrangulamiento, la macolla, testimonio de que la palma ha sido guarapera. Al pasear por los palmerales de Tazo o Vallehermoso es fácil encontrar palmas con cinco o seis macollas en sus troncos, demostrando que han sido guaraperas varias veces y que esto no las ha matado.

La transformación del guarapo en melaza es otro proceso artesanal donde interviene normalmente la mujer del campesino. Por la mañana, mientras el hombre realiza sus tareas en el campo, la mujer pone un caldero de guarapo a fuego lento de leña. En su lento hervir, el guarapo va perdiendo agua y concentrándose, al tiempo que se vuelve oscuro y pastoso. Se tarda casi medio día en conseguir uno o dos litros de miel partiendo de seis a diez de guarapo, requiriéndose bastante experiencia para dejar la miel «en su punto».

Actualmente, la práctica del guarapo sólo pervive en La Gomera, sin embargo hay suficientes pruebas que atestiguan su mayor extensión en el pasado. Pedro Agustín del Castillo, en su obra sobre Canarias (1906), hace referencias a esta práctica en Gran Canaria, donde se obtenía, a partir del guarapo productos como «vino, vinagre, miel y azúcar. Viera y Clavijo (1866) nos habla de la obtención de miel y de la savia vinosa fermentable. Muchos gomeros aún recuerdan varios productos que se elaboraban antiguamente a partir del guarapo.

Lo sofisticado de esta técnica y el hecho de que existan prácticas similares (palmeras datileras de Túnez) en el Norte de África, nos hace pensar que debió de ser uno de los legados culturales que trajeron consigo los primeros pobladores del Archipiélago. Una práctica que ha persistido transformándose en cultura como la técnica más adecuada para conseguir un manjar tan preciado como escaso.

Posiblemente, la obtención del guarapo fue uno de los primeros métodos de obtención de recursos introducido en las Islas. Como en el caso de la sal, la antigüedad temporal de estos modelos contrasta con su absoluta vigencia como alternativas a lo que hoy identificamos con la etiqueta del »desarrollo sostenible».

FUENTES
– Aider La Gomera
– Juan Montesinos
– Gerardo Mesa Noda
– Antonio Quintero Lima
– Marcos Díaz-Beltrana
– Yuri Millares
– Macarena Murcia Suárez

FEDAC
– Cabildo de Fuerteventura

FAO
– Eduardo Franquiz Alemán