
La siguiente tarea, que se lleva a cabo a los 20 días de descogollar, se inicia con la preparación del campo, nombre que se da a la superficie por donde va a manar el guarapo.
A partir de ese momento comienzan las curas diarias.
Cada atardecer el guarapero tendrá que subir al campo y proceder con el formón, bien afilado y con buena empuñadura de forma curva, a cortar una lámina delgada de éste ( curas ).
Esta operación es absolutamente necesaria ya que, a lo largo del día, los vasos terminales, por los que fluía la savia, han acabado por obstruirse. El procedimiento asegura la renovación diaria de los tejidos, a través de los cuales la palmera emanará savia (guarapo).